El show de los sueños

La megalmana poltica cultural de Alan Garca

El Presidente suea y los ciudadanos pagan. Ese fue el modelo de gestin en materia cultural del segundo alanismo. El Gran Teatro Nacional lo evidencia. A diferencia de lo afirmado por Garca, su construccin demand millones de soles del tesoro pblico, no form parte de una planificacin institucional y beneficiar slo a una minora.

Alan Garca regres al Per en el 2001 recitando La vida es sueo de Pedro Caldern de la Barca. Diez aos despus dej el poder haciendo lo mismo. Durante la inauguracin del Gran Teatro Nacional invoc nuevamente el soliloquio de Segismundo pero para enmendarlo, diciendo que los sueos no slo son sueos, los sueos se hacen realidad.

Algo similar dijo cuando entreg otra obra: Hoy cumplo un viejo sueo que desde mi primera aventura presidencial estuvo siempre presente en mi voluntad, crear una Casa de la Literatura Peruana. La alusin a sus sueos se repiti tambin al justificar la construccin arbitraria del llamado Cristo de Pacfico y el montaje de la Casa de la Gastronoma.

En poltica cultural Garca fue, pues, un soador. Llev a cabo sus fantasas pero sin consultar a los organismos competentes y/o haberlas planificado previamente. La Casa de la Literatura (2009), el convenio entre Radio Nacional y APDAYC (2009), la Casa de la Gastronoma, el Ministerio de Cultura (2010) y el Gran Teatro Nacional (2011), son proyectos que nacieron de iniciativas palaciegas, no de evaluaciones tcnicas; continuando una tendencia personalista manifestada tambin durante el primer gobierno aprista.

En aquella oportunidad, el CICLA (Consejo de Integracin Cultural Latinoamericana), la Medalla de Artes, Ciencias y Letras Inca Garcilaso de la Vega y el Concytec (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologa), entre otras acciones pblicas, fueron promovidas directamente por Alan Garca quien, incluso, cre una oficina de asuntos culturales dentro de la presidencia de la Repblica para llevar a cabo sus propias prioridades.

El problema, claro est, no son las obras mencionadas en s mismas (excepto quiz el extrao convenio con APDAYC) sino el modelo de gestin pblica que las engendraron. Uno en el que la voluntad del presidente prima sobre la de las instituciones especializadas; en el que se toman decisiones aisladas, fuera de una poltica orgnica sometida a planes y evaluaciones estratgicas; y en el que el incremento del prestigio personal a travs del de la Nacin es una motivacin y no el desarrollo autnomo de los ciudadanos. Un modelo, en suma, megalmano ms cercano al mecenazgo real del siglo XVIII, que a las polticas culturales contemporneas.

El mejor ejemplo de ello se expresa en el Gran Teatro Nacional. Los planos de su construccin fueron recibidas por Cecilia Bkula, Directora del INC, cuando ya estaban hechos. A pesar de que se diga lo contrario, no fueron empresas privadas las que invirtieron principalmente en el proyecto, fue el Estado con S\. 260 987 855.62 millones, extrados del presupuesto del Ministerio de Educacin*. Y, cuando se ponga en funcionamiento, deber generar sus propios ingresos porque no recibir subvenciones, obligando a que sea gestionado en base a criterios orientados hacia la rentabilidad y no la equidad o bienestar social.

En otras palabras, el diseo del monumental edificio no surgi ni contempl la opinin de la entidad rectora de las polticas culturales en nuestro pas. Peor an, su financiamiento demand extraer del tesoro pblico una cantidad seis, catorce y sesenta y cinco veces mayor que lo entregado al INC, la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nacin en el 2010, respectivamente.

El sueo de Garca tuvo mayor prioridad que la inversin en un sistema de seguridad para proteger nuestro patrimonio bibliogrfico del espolio, la elaboracin de planes estratgicos nacionales o la construccin de obras de infraestructura ms urgentes, como el reclamado centro de convenciones capaz de albergar a la Feria de Libro de Lima o Mistura. Ello, adems, teniendo en cuenta que se acaba de reinaugurar un local del mismo perfil: el Teatro Municipal.

Encima, el sacrificio del dinero de todos los peruanos posiblemente no sirva para hacer accesible los servicios escnicos o promover la presentacin de obras inclinadas hacia la innovacin y el riesgo. Tal como lo demostraron los padres de la economa de la cultura, Baumol y Bowen, los espectculos en vivo no pueden sostenerse slo por la taquilla. Requieren de recursos externos, provenientes del Estado o el sector privado. El modelo de gestin del GTN an no ha sido definido pero no existen planes para que reciba subvenciones como sucede con el Teatro San Martn de Buenos Aires o el Royal Shakespeare Company de Londres. Tampoco posee patrocinadores privados fijos: el Patronato creado por Garca se constituy slo para su construccin.

alan_garcia_carlin

Imagen: Carln, diario La Repblica.

Lo ms probable es que sea gestionado por una empresa privada en base a un sistema de financiamiento orientado hacia la rentabilidad. Por lo mismo, debido a los costos que demandar mantenerlo, ser usado slo para la difusin de peras, conciertos o piezas teatrales convencionales, capaces de atraer pblicos amplios; y lo disfrutarn principalmente quienes puedan pagar los altos precios que ineludiblemente debern cobrarse para alcanzar el punto de equilibrio en las ventas. El objetivo, al menos formal, del Presidente fue democratizar la alta cultura pero quiz logre exactamente lo contrario.

Si en su primer gobierno Alan Garca fantase con ser revolucionario, en el segundo sus delirios lo acercaron al monumentalismo de Manuel A. Odra y al aristocratismo de Manuel Prado. En ese sentido, el Gran Teatro Nacional es en la prctica la materializacin de una opcin preferencial por los ms ricos y por su ego, no por la mayora de ciudadanos.

*El Proyecto de Inversin Pblica (PIP) N 150803 Construccin de Infraestructura nueva e implementacin del Gran Teatro Nacional como eje de la cultura nacional \u2010 Lima \u2010 Lima \u2010 San Borja, seala que el costo total de la obra sera de S/.293,172,788.42.

El Patronato slo cubri aproximadamente S/.20,185,418.42. La mayora de la donacin privada (S/.18,285,240.13) sirvi para limpiar el terreno, financiar los gastos de ingeniera y hacer obras preliminares, de concreto armando y cimentacin. La otra parte (S/.1,900,178.36) permiti costear las licencias de obra y pre-inversin.

El resto de recursos usados, S/.272,987,369.93, provinieron del presupuesto del Ministerio de Educacin, tal como se puede comprobar con el Decreto de Urgencia #006 -2010, que transfiere de dicha entidad al Ministerio de Cultura gran parte del monto: S/ 203 millones.

Esto segn el PIP N 150803, ingresado al Banco de Proyecto del Sistema de Inversin Pblica (SNIP) el 20 de abril del 2010. Posteriormente, el 09 de diciembre del mismo ao, se promulg la Resolucin del Secretario General del Ministerio de Cultura #026-2010. All se resuelve aprobar el Expediente Tcnico y Ejecucin de la Obra con un monto de inversin de s\. 260 987 855.62 millones.

Sea como fuere, millones ms o millones menos, Alan Garca le minti al pas. Reiteradamente resalt el aporte de la empresa privada a la construccin del Teatro, ocultando que en realidad entre el 93% y el 94% de los costos de la obra fueron financiados con los recursos de todos los peruanos. Los funcionarios que asuman el Ministerio de Cultura durante el gobierno de Ollanta Humala deben tenerlo en cuenta cuando elijan su modelo de gestin. ste,al formar parte de unaobra pblica, no pude dejar de orientarse segn criterios de equidad y bienestar social.